Expertos reivindican la necesidad de respetar los ritmos humanos en una sociedad acelerada
La XXI Jornada del Servicio de Atención Espiritual y Religiosa ha constatado que las organizaciones sociales y sanitarias tienden a priorizar la rapidez, la optimización y la eficiencia, mientras que las personas siguen necesitando tiempo, presencia, escucha y respeto por sus propios ritmos vitales
Expertos en filosofía, psicología y espiritualidad recalcan la importancia de preservar espacios de escucha que permitan desarrollar la autonomía, la reflexión y las relaciones humanas significativas
Cuidar a las personas reclama tiempo, presencia y humanidad, tres conceptos que se diluyen en el ritmo acelerado e inmediato de la sociedad actual. Expertos en filosofía, psicología y espiritualidad han alertado de los riesgos de vivir en una cultura centrada exclusivamente en la eficiencia y han llamado a encontrar un equilibrio que permita respetar los ritmos humanos en la atención y el acompañamiento.
Estas son las principales conclusiones de la XXI edición de la Jornada del Servicio de Atención Espiritual y Religiosa (SAER) del Parque Sanitario San Juan de Dios que ha tenido lugar este miércoles en Sant Boi de Llobregat. Bajo el lema 'Al compás de la vida. El ritmo de la interioridad en un mundo acelerado', el encuentro ha puesto sobre la mesa la necesidad de encontrar un equilibrio entre las exigencias de los sistemas actuales y los tiempos que requieren los procesos humanos de cuidado, acompañamiento y crecimiento personal.
La jornada ha nacido de la constatación de una realidad compartida por muchos profesionales del ámbito sanitario, social, educativo y espiritual: mientras las organizaciones tienden a priorizar la rapidez, la optimización y la eficiencia, las personas siguen necesitando tiempo (para amar, para perdonar, para digerir un duelo…), presencia, escucha y respeto por sus propios ritmos vitales.
Es el caso de Marta Palet, testigo en primera persona en la jornada y usuaria del SAER, que tras la muerte de su madre se vio obligada a parar en seco. Desarrolló una enfermedad de salud mental aguda que, a través de su ingreso en Urgencias, le llevó a conocer el SAER y concretamente su coordinador, Josep Antoni Boix. “En el peor momento de mi vida, dentro de tanta oscuridad, conocerle fue una salvación. Tratamiento médico aparte, las sesiones de crecimiento personal con el SAER me trajeron tranquilidad, serenidad, conocimiento de la espiritualidad y calma para afrontar mi situación”, explica.
Hacia una “euficiencia” que equilibre eficiencia y humanidad
Otra de las conclusiones compartidas de la jornada ha sido la necesidad de avanzar hacia el concepto de eficiencia, como respuesta para equilibrar la necesidad de rapidez y eficacia con otros valores que permiten una vida más sostenible. “Desde el SAER defendemos este concepto porque la eficiencia sólo plantea la eficacia y la aceleración, dejando de lado otros muchos aspectos de la existencia humana importantes para sentirnos vivos, satisfechos, contentos, y que tienen que ver con los afectos, los vínculos, con la belleza y la bondad”, explica Boix.
Tecnología y humanismo: un equilibrio necesario
En la búsqueda de esa eficiencia saludable la tecnología emerge como un elemento que pide una mirada crítica. Ignasi Boada, doctor en Filosofía y profesor en la Universidad Ramon Llull, ha expuesto el impacto de la tecnología en la sociedad actual, marcada por la digitalización y la aceleración de los procesos. "Es más eficaz lo que es más rápido, por eso la tecnificación de la sociedad significa someterla a un proceso de aceleración cada vez más intenso", ha afirmado Boada.
También ha destacado la importancia de abordar los procesos de transformación que impulsa la tecnología desde una perspectiva equilibrada, para preservar espacios que permitan desarrollar valores como la autonomía, la reflexión y las relaciones humanas significativas.
Por su parte, Jaume Cardona, terapeuta de orientación gestáltica, ha profundizado en la necesidad de construir modelos de atención que sitúen a la persona en el centro. Cardona ha alertado sobre los riesgos de las aproximaciones excesivamente técnicas, que pueden acabar convirtiendo a las personas en simples diagnósticos, expedientes o indicadores. "La auténtica calidad asistencial requiere reconocer la complejidad humana de cada paciente y fomentar relaciones terapéuticas basadas en la presencia, la escucha y el acompañamiento", ha afirmado.
Cardona también ha destacado el papel de las instituciones a la hora de facilitar entornos que favorezcan esta mirada humanista, incorporando espacios de reflexión y reconociendo el valor de los vínculos que se construyen en los procesos de cuidado.
El Servicio de Atención Espiritual y Religiosa del Parque Sanitario San Juan de Dios acompaña a pacientes, familias y profesionales en la dimensión espiritual, religiosa y existencial de la persona, especialmente en situaciones de enfermedad grave, cronicidad, fragilidad o fin de vida.



