La violencia contra los profesionales sanitarios crece en el entorno digital

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  • El enfermero del Parc Sanitari Sant Joan de Déu y presidente de la Comunidad de Inteligencia y Seguridad Global (CISEG), David Garriga, ha alertado sobre esta tendencia en la IV Jornada de Prevención de Agresiones a Profesionales en el Ámbito de la Salud organizada por el Ministerio de Sanidad
  • Según datos del Observatorio para Situaciones de Violencia en el Ámbito Sanitario en Cataluña, durante 2025 se han notificado 3.039 casos de agresiones a profesionales de la salud, una cifra que evidencia una problemática creciente y cada vez más compleja.

La violencia contra los profesionales sanitarios ya no es solo física. El enfermero del Parc Sanitari SJD y presidente del CISEG, David Garriga, asegura que en los últimos años una parte importante de estas agresiones tiene lugar en el entorno digital, especialmente en las redes sociales, donde los profesionales pueden recibir insultos, amenazas o campañas de desprestigio.

Garriga ha participado en la IV Jornada de Prevención de Agresiones a Profesionales en el Ámbito de la Salud organizada por el Ministerio de Sanidad con motivo del Día Europeo contra las Agresiones a Profesionales Sanitarios este 12 de marzo.

Los factores de la violencia digital

En esta jornada, el criminólogo y enfermero del Parc Sanitari SJD ha explicado que la violencia digital hacia profesionales del ámbito sanitario responde, principalmente, a tres factores.

En primer lugar, la accesibilidad digital ha eliminado muchas barreras que antes separaban al usuario del profesional sanitario. "Hoy, cualquier persona puede localizar, mencionar o contactar directamente con un profesional a través de la red", ha explicado.

En segundo lugar, la despersonalización propia del entorno online permite una conducta más desinhibida por parte del agresor, ya que el profesional deja de percibirse como una persona concreta y pasa a representar simbólicamente el sistema sanitario.

Por último, Garriga ha destacado el contexto emocional en el que se desarrolla la asistencia sanitaria. Un contexto en el que situaciones como la comunicación de diagnósticos graves, la incertidumbre o el estrés emocional pueden generar frustración, que en algunos casos se canaliza a través de conductas agresivas.

Perfiles de agresores y modelo de respuesta

Según Garriga, para que se produzca una conducta agresiva es necesario que coincidan tres elementos: un agresor motivado, una víctima accesible y la ausencia de personas que puedan intervenir para evitar su agresión. La criminología ha estudiado este fenómeno a través de la hipótesis de la "frustración-agresión", según la cual la respuesta agresiva ocurre cuando las expectativas de una persona se ven bloqueadas.

El análisis criminológico, ha explicado Garrriga, permite identificar distintos perfiles de agresor: reactivo, instrumental, desinhibido y reincidente. Y debe tenerse en cuenta que en algunos casos la conducta agresiva puede estar influida por condiciones clínicas como, por ejemplo, estados de confusión.

Ante esta realidad, Garriga propone que las instituciones sanitarias avancen hacia un modelo integral de seguridad que incorpore tanto la prevención presencial como la digital. Este modelo debe garantizar, también, el registro sistemático de todas las agresiones, tanto físicas como online, y debe proporcionar una respuesta clara y coherente. "Solo así se podrán construir entornos asistenciales más seguros, tanto dentro como fuera de la pantalla", concluyó Garriga.

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