Personas mayores y confusión repentina: ¿qué debemos saber sobre el delirium?

 en atención intermedia, Enfermería

Detectarlo pronto mejora el pronóstico, ayuda a evitar complicaciones graves y puede disminuir su estancia hospitalaria

La desorientación, la somnolencia o la agitación son algunos de los síntomas relacionados con este síndrome

Cada mes de marzo se celebra el Día Mundial de Concienciación del Delirium, una ocasión para poner luz sobre un síndrome todavía muy invisible pero que afecta a miles de personas cada año, sobre todo personas de edad avanzada y hospitalizadas. El delirium, también llamado síndrome confusional agudo, es un trastorno que aparece de forma repentina y que altera la conciencia, la capacidad de pensar con claridad o la percepción de lo que ocurre alrededor.

Aunque es un problema frecuente, especialmente en personas mayores (en situaciones de enfermedad aguda), en posoperatorios o ingresos en H-UCI, a menudo pasa desapercibido. El hecho de que sea tan invisible es un riesgo, porque un diagnóstico precoz puede evitar complicaciones, reducir la estancia hospitalaria y mejorar de forma significativa el bienestar de las personas afectadas y de sus familias.

¿Qué es exactamente el delirium?

Se trata de un trastorno neuropsiquiátrico, agudo y potencialmente reversible, que puede aparecer en cuestión de horas o días. Aparece por diferentes factores y las personas que lo sufren pueden presentar los siguientes síntomas:

  • Dificultad para concentrarse
  • Desorientación
  • Somnolencia o, sin embargo, agitación
  • Alteraciones del sueño
  • Alucinaciones o ideas delirantes

Todas estas manifestaciones pueden fluctuar a lo largo del día y suelen empeorar por la noche.

“Lo importante es entender que el delirium no forma parte del proceso natural de envejecer”, explica Eva M. Melendo, adjunta a la dirección de Enfermería de Atención Intermedia del Parc Sanitari SJD. "Siempre hay una causa detrás, y detectarla es clave para revertir el problema", añade.

Los especialistas distinguen tres formas de delirium: hiperactivo (con agitación y alucinaciones), hipoactivo (con apatía y somnolencia) y mixto (con episodios alternantes). El tipo hipoactivo es el más difícil de detectar porque la persona puede parecer simplemente más cansada, dormida o “apagada”, cuando en realidad está sufriendo un trastorno que requiere atención inmediata.

¿Cómo prevenirlo o revertirlo?

El delirium puede aparecer por múltiples motivos: una infección, deshidratación, un desequilibrio metabólico, dolor mal controlado, medicación (como benzodiacepinas u opioides), o bien factores ambientales como el cambio de entorno durante una hospitalización.

El tratamiento principal consiste en identificar y solucionar la causa desencadenante, por ejemplo, una infección de orina o un problema metabólico. Cuanto antes se detecta, mejores son los resultados.

Además, un elemento clave es lo que los profesionales sanitarios llaman 'contención ambiental', que se traduce en un conjunto de medidas sencillas pero muy efectivas:

  • Facilitar un reloj y un calendario visibles
  • Permitir el uso de gafas o audífonos
  • Garantizar una buena iluminación y diferenciar claramente el día de la noche
  • Mantener rutinas y un entorno tranquilo

Estas acciones ayudan al paciente a orientarse y disminuyen el riesgo de aparición o agravamiento del delirium, lo que evita el uso de contenciones físicas o farmacológicas.

¿Sospechas? ¡Actúa!

Si cuidas de una persona mayor que, de forma repentina, presenta confusión, cambios de comportamiento o desorientación, consulta rápidamente a un profesional sanitario y no lo atribuyas directamente a la edad.

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