TDAH en mujeres adultas: años de invisibilidad, compensaciones y un diagnóstico que llega tarde

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Recupera la conversación del programa Las mujeres y los días de Catalunya Radio con la Dra. Helena Huerta, neuropsicóloga e investigadora del Parque Sanitario San Juan de Dios, y Nadia, que explica en primera persona su experiencia tras recibir un diagnóstico de TDAH en edad adulta

Durante muchos años, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) se ha asociado sobre todo a niños con dificultades de conducta, impulsividad y una gran actividad física. Pero esta imagen responde sólo a una parte del trastorno y ha contribuido a dejar a muchas mujeres fuera del diagnóstico. A menudo, la solución llega cuando ya son adultas.

Los síntomas en mujeres son menos físicos

Se estima que el TDAH afecta a entre un 2% y un 5% de las mujeres adultas, pero muchas han pasado años sin una explicación a lo que les ocurría o han recibido diagnósticos alternativos. Los profesionales alertan de que el TDAH en mujeres sigue estando infradiagnosticado porque a menudo presenta características diferentes a las que tradicionalmente se han asociado al trastorno.

En muchas mujeres predomina la inatención: dificultades para concentrarse, despistarse con facilidad, perder el hilo de una conversación, quedar absorta en sus pensamientos o tener problemas para organizarse y planificar. En cambio, la hiperactividad física, más visible y habitualmente asociada al TDAH, puede no estar presente de la misma forma en hombres que en mujeres.

“Cuando hablamos de hiperactividad, pensamos a menudo en una persona que no para quieta, pero en muchas mujeres se manifiesta sobre todo como una hiperactividad mental: no poder parar de pensar, tener muchas ideas a la vez o sentir que la cabeza nunca descansa”, explica Helena Huerta, neuropsicóloga e investigadora del Parque Sanitario SJD.

Escucha toda la conversación del programa Las mujeres y los días de Cataluña Radio con la Dra. Helena Huerta, neuropsicóloga e investigadora del Parque Sanitario San Juan de Dios, y la Nadia, que explica en primera persona su experiencia después de recibir un diagnóstico de TDAH, autismo y altas capacidades en la edad adulta.

Una forma diferente de vivir el TDAH

Esta realidad menos visible hace que muchas mujeres pasen años intentando adaptarse a su entorno sin entender lo que les pasa. Desarrollan estrategias para compensar las dificultades, controlar los olvidos, organizarse mejor o evitar que los demás perciban sus dificultades.

Esta constante necesidad de adaptación puede generar un gran desgaste emocional. Muchas mujeres han crecido con etiquetas como “despistadas”, “desorganizadas” o “perezosas”, sin saber que detrás de estas dificultades podía haber un trastorno.

“El diagnóstico no me sorprendió mucho porque siempre he sido calificada por mi familia como rarita o especialita, con manías. En la escuela me decían que era perezosa”, explica Nadia.

"Siempre he vivido como una persona despistada", añade.

Para ella, el diagnóstico ha permitido reinterpretar muchas vivencias y entender que determinados comportamientos no eran una falta de voluntad o esfuerzo, sino una forma diferente de funcionar.

"Con el diagnóstico he desbloqueado muchas memorias", explica. "El diagnóstico me ha ayudado a entender algún comportamiento".

Una hiperactividad que también puede generar sufrimiento

La hiperactividad mental, aunque no sea visible, puede llegar a ser muy agotadora. La sensación de no poder apagar la cabeza cuando se necesita descansar o desconectar puede generar malestar e interferir en el día a día.

Además, las personas con TDAH pueden presentar dificultades en la regulación emocional: vivir las emociones con mucha intensidad, tener elevada sensibilidad emocional o necesitar más tiempo para gestionar determinadas situaciones.

"Piensas diferente siempre y crees que es culpa tuya", resume Nadia.

La perimenopausia o la menopausia aceleran su detección

En las mujeres, los síntomas del TDAH también pueden estar condicionados por cambios hormonales. La menstruación, el embarazo, el postparto, la perimenopausia y la menopausia pueden modificar la intensidad de las dificultades de atención, memoria, planificación y funcionamiento ejecutivo.

Los especialistas recuerdan que, incluso en mujeres sin TDAH, la perimenopausia puede acarrear cambios en estas funciones cognitivas. Cuando existe un TDAH de base, estas dificultades a menudo se acentúan, lo que explica que algunas mujeres reciban el diagnóstico en esta etapa de la vida.

También es frecuente que el descubrimiento llegue después de que un hijo o una hija sea diagnosticado con TDAH y la madre identifique en sí misma muchos de los rasgos del trastorno.

Un diagnóstico que alivia y abre nuevas herramientas

Para muchas mujeres recibir el diagnóstico no es sólo obtener una etiqueta, sino encontrar una explicación a una trayectoria vital marcada por la sensación de ser diferentes. El diagnóstico permite reducir la culpa, entender determinadas dificultades y adquirir herramientas para mejor gestionar el día a día.

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