Una de cada cinco personas mayores de 60 años tiene un problema de salud mental o neurológico
- El 32 % de las muertes por suicidio se producen en personas mayores de 65 años y el 42 % de las personas mayores de 55 años desarrollarán algún tipo de demencia a lo largo de la vida
- El dossier Miradas identifica barreras en el acceso de las personas mayores a los recursos especializados y plantea avanzar hacia un modelo que integre salud física, salud mental y atención social
- Profesionales del Parc Sanitari Sant Joan de Déu trabajan en modelos de atención más integrados y coordinados para adaptar la respuesta asistencial al envejecimiento y a la creciente complejidad de las necesidades
El envejecimiento de la población plantea nuevos retos para el sistema sanitario y social, especialmente en la atención a la salud mental de las personas mayores. Una de cada cinco personas mayores de 60 años tiene un problema de salud mental o neurológico, una realidad que, sumada al aumento de la cronicidad, la fragilidad y el deterioro cognitivo, hace necesario adaptar los modelos de atención a unas necesidades cada vez más complejas.
Así lo recoge el informe Miradas: Respuestas a los retos de la salud mental en las personas mayores, elaborado por la plataforma Somos Salud Mental 360 con la participación de 16 profesionales expertos en psicogeriatría y atención intermedia, y con la coordinación técnica del Parc Sanitari Sant Joan de Déu y la Fundació Hospitalàries.
Según los datos recogidos en el documento, los trastornos depresivos afectan a entre un 10 y un 15 % de las personas mayores, y la ansiedad, un 17 %. Además, se estima que el 42 % de las personas de más de 55 años desarrollarán algún tipo de demencia a lo largo de la vida, una previsión que pone de manifiesto la necesidad de anticipar las necesidades asistenciales asociadas al envejecimiento.
Una atención más integrada ante unas necesidades cada vez más complejas
El geriatra y experto en psicogeriatría del Parc Sanitari Sant Joan de Déu Pedro J. Regalado, uno de los profesionales que han participado en la elaboración y coordinación del dossier, ha hecho hincapié en la distancia que todavía existe entre las necesidades actuales y futuras de las personas mayores y la respuesta que ofrecen los sistemas sanitario y social.
Entre las dificultades identificadas se encuentran la falta de profesionales especializados en psicogeriatría y de servicios específicos para personas mayores, así como las barreras de acceso a determinados recursos de salud mental. El dossier señala, por ejemplo, que algunos programas rehabilitadores y hospitales de día excluyen a las personas mayores por sus comorbilidades o por su deterioro físico.
También alerta de las dificultades para garantizar la continuidad de la atención especializada cuando una persona con trastorno mental pasa a vivir en un recurso residencial, y de la necesidad de mejorar la coordinación entre los servicios sociales y sanitarios.
Ante esta realidad, el reto no pasa únicamente por disponer de más recursos, sino también por conectar mejor los que ya existen y organizar la atención en torno a las necesidades de cada persona. Esta perspectiva implica integrar salud física, salud mental y necesidades sociales y reforzar la coordinación entre el hospital, la atención primaria, la salud mental, la atención intermedia y los servicios sociales.
Es una línea en la que el Parc Sanitari Sant Joan de Déu ya trabaja a través del desarrollo de la atención intermedia y de modelos de coordinación territorial. El Parc ya había situado la continuidad asistencial, el trabajo en red con la atención primaria y las acciones preventivas como elementos centrales de la evolución de la atención intermedia.
El director gerente del Parc Sanitari Sant Joan de Déu, Sebastià J. Santaeugènia, ha defendido en este sentido una mirada centrada en la persona que permita integrar las diferentes dimensiones de la atención: sanitaria, funcional, emocional y social.
Soledad, suicidio y edadismo: vulnerabilidades que a menudo quedan invisibilizadas
El dossier pone también el foco en factores sociales que tienen un impacto directo sobre el bienestar emocional. Una de cada tres personas mayores experimenta soledad, y más de 850.000 personas mayores de 80 años viven completamente solas en España, según los datos recogidos en el documento. A esta realidad se le añaden las pérdidas personales, la disminución de la autonomía, las dificultades económicas o unas condiciones inadecuadas de vivienda.
Otro de los datos que pone de manifiesto la vulnerabilidad de este colectivo es el suicidio: el 32 % de las muertes por suicidio corresponden a personas mayores de 65 años.
Los expertos advierten, además, del efecto combinado del edadismo y el estigma asociado a los problemas de salud mental, que puede dificultar la demanda de ayuda y el reconocimiento de los trastornos. Por eso reclaman una atención adaptada a las necesidades específicas de las personas mayores y una mayor formación de los profesionales en psicogeriatría.
De reaccionar a los problemas a anticiparse a las necesidades
El psiquiatra y director gerente de la Fundació Hospitalàries Barcelona Nord, Pedro Roy, defiende superar una respuesta exclusivamente reactiva y avanzar hacia un sistema con mayor capacidad de prevención, detección precoz y anticipación.
El dossier apunta así hacia un modelo de atención centrado en la persona que combine prevención, detección precoz, coordinación sanitaria y social y continuidad asistencial. El objetivo no es solo dar respuesta a los problemas de salud que aparecen con la edad, sino contribuir a preservar al máximo la autonomía, la funcionalidad, la dignidad y el proyecto vital de cada persona.
Puede descargar el informe en la Plataforma Sant Joan de Déu Somos 360.



