"Tuve la oportunidad de mejorar la vida de mi hija y no me lo pensé"
- El proyecto AIDA del Parc Sanitari Sant Joan de Déu transforma el modelo de atención residencial con nuevos espacios y actividades terapéuticas, tecnología y una atención cada vez más personalizada
- En Sant Ricard viven personas adultas de diferentes edades con discapacidad intelectual moderada o grave y trastornos de salud mental o de conducta asociados
En 2023, una donación de una familiar de una de las personas residentes en Sant Ricard permitió impulsar el proyecto AIDA, una transformación de la residencia con un objetivo claro: seguir avanzando hacia un modelo de atención más integral, innovador y centrado en las necesidades de cada persona.
“Como cualquier madre, yo tenía el sueño de mejorar la vida de mi hija, y cuando tuve la oportunidad de hacerlo no me lo pensé. Es un sueño hecho realidad”
Puri Garcia, familiar de una residente de Sant Ricard
La propuesta partía de tres condiciones: que la iniciativa beneficiara a todas las personas residentes, que se incrementaran las actividades durante los fines de semana y que se mejoraran las instalaciones.
A partir de ahí, el Parc Sanitari Sant Joan de Déu puso en marcha un proceso de trabajo colaborativo con profesionales de distintos ámbitos. El resultado fue el proyecto AIDA (Atención Integral a Personas con Diversidad Funcional, Modelo Avanzado), una iniciativa de mejora asistencial que busca incrementar la variedad, la calidad y la cantidad de las actividades rehabilitadoras y terapéuticas y, a la vez, mejorar el bienestar emocional y la calidad de vida de las personas residentes.
"El proyecto nace de la generosidad y la iniciativa de una madre de una usuaria, que quiso compartir su buena fortuna con todos nosotros", explica Silvia Angel, jefe del Área de Discapacidad Intelectual del Parc Sanitari Sant Joan de Déu.
Más actividades, más opciones y más personalización
El proyecto AIDA ha permitido ampliar y diversificar las actividades que se llevan a cabo en Sant Ricard con propuestas como la hidroterapia, la musicoterapia, la equinoterapia, la canoterapia, la fisioterapia, las salidas a la comunidad o las experiencias inmersivas con tecnología.
También se han incorporado nuevos recursos para facilitar estas actividades. “Hemos incorporado la tecnología a nuestro día a día: tablets para los usuarios, una sala de realidad inmersiva, un proyector interactivo, pizarras digitales para realizar actividades… y también personal para poder atender estas actividades”, destaca Gerard Andreu, jefe de Enfermería del Área de Discapacidad Intelectual del PSSJD.
Pero la transformación no pasa solo por incorporar nuevos recursos. También implica adaptar los espacios y la forma de trabajar para poder ofrecer una atención más individualizada.
Las habitaciones se han rediseñado y humanizado para que sean más acogedoras, mientras que una nueva sala multifuncional permite disponer de un espacio flexible para desarrollar actividades diversas.
“Con el proyecto, las habitaciones no son tan hospitalarias, no son tan frías, los usuarios se sienten más como en casa. Y tenemos una sala multifuncional preparada para realizar todo tipo de actividades”, explica Andreu.
Actividades adaptadas a cada persona
En Sant Ricard viven personas adultas con discapacidad intelectual moderada o grave y trastornos de salud mental o de conducta asociados, con edades y necesidades muy diversas.
Por ello, uno de los ejes del proyecto es adaptar las actividades a los intereses y las necesidades de cada persona.
“Han aumentado las horas de equinoterapia, canoterapia y musicoterapia”, explica Judith Dotor, terapeuta ocupacional de la residencia Sant Ricard. "También hacemos fisioterapia, más salidas a la comunidad, tanto educativas como lúdicas, y podemos dedicar más horas a la atención personalizada", añade.
La personalización se concreta también en pequeños gestos del día a día. Un ejemplo es la bañera de hidroterapia, en la que cada persona puede escoger la música y la fragancia que prefiere. También se proponen diferentes actividades cada día para que sean las propias personas residentes quienes decidan cuál quieren hacer.
Esta capacidad de elegir forma parte de un cambio más amplio: no se trata solo de ofrecer más actividades, sino de generar más oportunidades para que cada persona pueda participar y tomar decisiones de acuerdo a sus preferencias y capacidades.
"Gracias al proyecto AIDA podemos personalizar más lo que hacemos y todos ellos lo agradecen mucho."
Judith Dotor, terapeuta ocupacional de la residencia Sant Ricard
Una transformación que ya muestra resultados
El primer año de implementación del proyecto AIDA ha permitido evaluar el impacto de los cambios introducidos en Sant Ricard, tanto desde la perspectiva de las familias como a través de distintos indicadores de salud, conducta adaptativa, bienestar y calidad de vida.
Los resultados muestran una evolución positiva especialmente en dos ámbitos: la calidad de vida y las habilidades adaptativas de las personas residentes.
En el caso de la calidad de vida, evaluada mediante la escala San Martín, la puntuación media pasó de 89,9 puntos en marzo de 2023 a 98,9 un año después. La mejora es estadísticamente significativa y se mantiene a los doce meses.
También se observa una mejora significativa en la conducta adaptativa. La puntuación media pasó de 31,89 a 37,05 puntos entre abril de 2023 y abril de 2024. El informe señala que esta evolución evidencia una mejora en las habilidades básicas necesarias para que las personas puedan desarrollarse con mayor independencia en su entorno.
Esta evolución se produce en paralelo al incremento y diversificación de las actividades. Los residentes participan en una media de 29,91 actividades al mes, con una actitud media de 8,60 sobre 10. El índice de satisfacción registrado durante la participación alcanza el 95%.












