Hacer visible lo invisible: claves para entender el autismo en la edad adulta
El autismo puede pasar desapercibido durante años en la edad adulta, especialmente en mujeres, con un impacto directo en la salud mental y la calidad de vida
El Parque Sanitario SJD impulsa una atención especializada y proyectos como PlaTEA para avanzar hacia modelos más inclusivos, basados en el conocimiento y la cocreación
Compartimos 10 ideas clave para mejorar la comprensión y la atención a las personas adultas con TEA
El autismo en personas adultas sigue siendo una realidad a menudo invisible. Aunque el trastorno del espectro autista (TEA) está presente desde el nacimiento, no siempre se detecta en la infancia y puede pasar desapercibido durante años, especialmente en mujeres o en personas con estrategias de camuflaje social. Esta invisibilidad tiene consecuencias directas en la salud mental, el acceso a soportes adecuados y la calidad de vida.
En el Parque Sanitario San Juan de Dios, hace años que trabajamos para hacer visible esta realidad, generar conocimiento riguroso e impulsar una atención especializada a los adultos con autismo, desde una mirada clínica, social y comunitaria. La Unidad de atención a adultos con TEA del Parque Sanitario SJD, con proyectos como PlaTEA, responden a este compromiso institucional de acompañar a las personas a lo largo de todo el ciclo vital.
En el marco del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, y con el objetivo de contribuir a una mejor comprensión social y profesional del autismo en la edad adulta, compartimos un decálogo de 10 ideas clave que ayudan a romper mitos, visibilizar realidades ignoradas a menudo y reforzar la necesidad de adaptar los entornos y los soportes.
10 ideas clave para entender el autismo en adultos
- Mujeres autistas: infradiagnóstico y sesgos de género. Muchas mujeres con TEA reciben diagnósticos tardíos o erróneos. Los criterios clínicos se han basado históricamente en modelos masculinos y con frecuencia no tienen en cuenta el camuflaje social, una estrategia para imitar conductas neurotípicas y pasar desapercibidas.
- Más diagnósticos, mejor mirada: el aumento de mujeres identificadas en el espectro refleja una mejora en los criterios y la sensibilidad clínica. No es que el autismo sea nuevo, sino que estamos aprendiendo a mirar mejor.
- No es una enfermedad: el autismo no es una patología que pueda curarse. Es una condición del neurodesarrollo que implica una forma distinta de percibir, procesar y relacionarse con el mundo.
- Un espectro diverso: no existe un perfil único; cada persona presenta fortalezas, retos y necesidades de soporte diferentes.
- No somos pocos: somos parte del mundo: el autismo afecta aproximadamente entre el 1% y el 2% de la población. Es una realidad presente en la comunidad y que requiere respuestas estructurales e inclusivas.
- Ansiedad frecuente: más de la mitad de los autistas presentan trastornos de ansiedad asociados. La sobrecarga sensorial, la imprevisibilidad y las exigencias sociales pueden ser factores clave.
- Diagnóstico tardío en adultos: muchas personas adultas llegan tarde al diagnóstico o se aproximan a ellas a través de procesos de autodiagnóstico validados en entornos profesionales, lo que puede dar sentido a experiencias vitales previas.
- Diferencias sensoriales: la sensibilidad a sonidos, luces o texturas puede impactar de forma significativa en la vida cotidiana, el ámbito laboral y la participación comunitaria. Adaptar sus entornos es clave para el bienestar.
- Comorbilidades habituales: el TEA puede coexistir con TDAH, depresión u otros trastornos de salud mental. La variabilidad es muy grande y hace necesaria una mirada integral y coordinada.
- Neurodiversidad: el autismo forma parte de la neurodiversidad humana. No es una realidad que deba eliminarse, sino comprender, respetar y tener en cuenta a la hora de diseñar servicios, entornos y soportes.
Sumar miradas para transformar la atención
Desde el Parque Sanitario San Juan de Dios defendemos que entender el autismo en la edad adulta implica escuchar a las personas con experiencia propia, formar a los profesionales y adaptar los entornos. Sólo así es posible avanzar hacia modelos de atención más justos, inclusivos, eficaces y respetuosos con la diversidad. El proyecto PlaTEA es un ejemplo: una iniciativa basada en la cocreación, la coordinación entre salud mental, servicios sociales y entidades, y la apuesta por la autonomía, accesibilidad e inclusión social de las personas adultas con TEA.
Hacer visible lo invisible es una responsabilidad colectiva para garantizar derechos, reducir el estigma y mejorar la calidad de vida de las personas adultas con TEA.
Encontrará información ampliada sobre el Trastorno del espectro del autismo en la plataforma de San Juan de Dios SOMOS Salud Mental 360.



