Ocho de cada diez pacientes de la Unidad de Depresión Resistente reciben el alta antes de un año
Mejorar la calidad de vida de los pacientes crónicos e intervenir antes en los nuevos casos para evitar que se cronifiquen, objetivos principales de la Unidad
Desde que entró en funcionamiento, la Unidad ha atendido a 165 personas, 130 de las cuales ya han mejorado o se han recuperado
En Cataluña, cerca de un 6% de la población adulta tiene depresión moderada o grave
Un 37% de las personas diagnosticadas con trastorno depresivo mayor en el mundo (unos 100 millones) no mejoran con las terapias existentes
La Unidad de Depresión Resistente del Parc Sanitari Sant Joan de Déu consolida su labor con resultados esperanzadores: el 80% de los pacientes atendidos ha recibido el alta en menos de 12 meses. Desde su puesta en marcha en abril de 2025, la Unidad ha atendido a 165 personas, 102 solo durante el 2025, con una estancia media de seis meses. 130 pacientes ya han mejorado o se han recuperado.
¿Por qué es importante?
En Cataluña, cerca del 6% de la población adulta sufre depresión moderada o grave (datos ESCA 2024), con un incremento significativo tras la pandemia. Además, a escala mundial, un 37% de las personas con trastorno depresivo mayor no responden a los tratamientos convencionales, lo que evidencia la necesidad de unidades especializadas.
Tratamientos innovadores con impacto real
La Unidad de Tratamiento de Depresión Resistente del Parc Sanitari SJD ofrece opciones terapéuticas avanzadas que buscan estimular la neuroplasticidad del cerebro y que se aplican en entornos clínicos seguros y bajo supervisión especializada:
• Esketamina intranasal
Administrada en sesiones controladas, actúa rápidamente sobre circuitos cerebrales implicados en la depresión. Es especialmente útil en casos en los que los antidepresivos convencionales no han funcionado. Los pacientes con este tratamiento son los que mayor neuroplasticidad consiguen, junto con la psicoterapia. Ha mostrado una respuesta positiva en el 82% de los pacientes.
• Terapia electroconvulsiva (TEC): Una técnica con décadas de evidencia científica, indicada en depresiones graves y resistentes. Se realiza bajo anestesia y monitorización médica, con resultados muy significativos en la reducción de síntomas, entre un 85-90%.
• Estimulación magnética transcraneal (EMT): Procedimiento no invasivo que utiliza campos magnéticos para estimular zonas específicas del cerebro relacionadas con el estado de ánimo. Permite mejoras sin efectos secundarios graves y ha mostrado una respuesta del 35-40%.
• Investigación con psicodélicos (investigación en entorno clínico): En fase experimental, estos tratamientos buscan desbloquear patrones mentales y facilitar la psicoterapia en pacientes con depresión crónica. El grupo de investigación ANIMA tiene en marcha varios ensayos cínicos con psilocibina en distintas fases de investigación.
• Psicoterapia y abordaje integral: enfermería, psicología, trabajo social y apoyo familiar.
Los resultados muestran un aumento significativo de mejora en la calidad de vida de las personas atendidas. Los pacientes más jóvenes o con menor tiempo de evolución de la enfermedad responden más rápidamente a los tratamientos.
Objetivos de la unidad: atención precoz y revertir la cronicidad
La depresión es un trastorno complejo y heterogéneo que, en muchos casos, tiene comorbilidades, se cronifica y resiste a los tratamientos habituales. El Parc Sanitari SJD abrió la Unidad para dar respuesta a esta realidad y mejorar la calidad de vida de los pacientes crónicos. Paralelamente, también lleva a cabo una tarea de diagnóstico más precoz para detectar los casos desde el inicio, intervenir antes y evitar su cronificación.
“Era necesaria una unidad que confirmara el diagnóstico y ofreciera un plan individualizado con tratamientos innovadores y psicoterapia. Queremos evitar la cronicidad y mejorar la calidad de vida de las personas”, explica el doctor Salvatore Aguilar, referente de la Unidad de Depresión Resistente en el Parc Sanitari Sant Joan de Déu.
Otra de las funciones de la Unidad de Depresión Resistente es abordar los distintos factores que causan o agravan la depresión. “El mecanismo de la resistencia es multifactorial y deben poder abordarse todas las causas desde el mismo dispositivo”, apunta Aguilar. Los tratamientos no solo reducen síntomas, sino que estimulan la neuroplasticidad del cerebro, mejoran la conectividad neuronal y abren una ventana de oportunidad para la rehabilitación psicológica y social. “Hemos visto casos que, tras meses de tratamiento, han recuperado funcionalidad e incluso han vuelto a trabajar”, añade Aguilar.
Hay que mejorar las diferentes dimensiones de la persona porque después actúan entre sí, por ejemplo comer sano, dormir bien, hacer deporte, evitar el estrés… Y el tratamiento debe ser integral, no solo la visión biológica, pues no se trata solo de la reducción de síntomas, sino de buscar la mejora de la funcionalidad: apuntarse al gimnasio o acudir al Servicio de Rehabilitación Comunitaria, paralelamente a los tratamientos, acaba revirtiendo en una mejora de la clínica depresiva. Y por ello es necesaria una visión integral y el trabajo conjunto con otras disciplinas como la enfermería, psicología, trabajo social, grupos de apoyo y las familias.
Testimonios en primera persona:
“Después de muchos años sin mejora, ahora me siento más funcional, este tratamiento me ha dado esperanza. De repente, hay un día que te levantas notando el sol en la cara. Ahora estoy a punto de volver a trabajar”, relata Joaquín Gómez, de 55 años, usuario de la Unidad de Depresión Resistente del Parc Sanitari SJD.
“Ya no soy la persona que era. Con el tratamiento, lo superé y quise empezar a vivir”. “Se necesita mucho apoyo y cariño. Si encuentras a la persona adecuada, se puede salir de aquí, se puede avanzar”, explica Isabel Rodríguez, también usuaria de la Unidad de Depresión Resistente.
La selección del tratamiento es un proceso personalizado y basado en la evidencia científica. Los profesionales de la unidad valoran las características clínicas de cada paciente y explican todos los escenarios posibles, teniendo en cuenta factores como la presencia de síntomas psicóticos, la lentificación motora, las comorbilidades y las contraindicaciones. Es un modelo de decisiones compartidas, en el que el paciente, con el apoyo de la familia, elige la opción que prefiere de entre las propuestas de los especialistas, que van de menos a más invasivas: esketamina, estimulación magnética transcraneal (EMT) y terapia electroconvulsiva (TEC). Este enfoque garantiza un tratamiento adaptado a cada caso y respetuoso con las preferencias individuales.
Perspectiva futura
Los retos para 2026 incluyen:
• Atender a más pacientes.
• Desarrollar protocolos combinados (esketamina+TEC, EMT+TEC).
• Potenciar la investigación en psiquiatría predictiva.
• Incorporar nuevos tratamientos como la tDCS (estimulación por corriente directa) y, en colaboración con otros centros, la estimulación cerebral profunda (DBS).
Contexto y sensibilización
La depresión resistente al tratamiento es aquella que no ha respondido, al menos, a una farmacoterapia y a una psicoterapia, o en la que han fracasado más de dos fármacos antidepresivos previos probados en dosis y tiempos adecuados. Se calcula que un 35-37% de los casos de depresión son resistentes a los tratamientos. Esto afecta a miles de personas y es una de las principales causas de discapacidad en el ámbito mundial. Son cifras que evidencian la necesidad de unidades especializadas como la del Parc Sanitari SJD.
Con esta unidad, el Parc Sanitari Sant Joan de Déu reafirma su compromiso con la innovación en salud mental y la lucha contra el estigma.



